3. El tamaño de la raya del sur: ¿cuánto mide realmente esta belleza?
Hablemos de tamaño.
Porque cuando te encuentras con una hembra adulta, la palabra «impresionante» se queda corta.
Las hembras pueden alcanzar hasta 2 metros de ancho de disco.
Dos. Metros.
Eso es más grande que muchos humanos tumbados en el suelo.
Y el peso no es broma: se han registrado hembras de 97 kg. Casi cien kilos de músculo, cartílago y pura elegancia submarina.
Los machos, en cambio, son bastante más modestos. Raramente superan los 0.8 metros de ancho.
Esto no es casualidad. Es dimorfismo sexual, amigo.
Las hembras necesitan ser grandes para gestar y nutrir a sus crías durante meses. Los machos solo necesitan ser lo suficientemente ágiles para… bueno, ya sabes.
El disco de la raya del sur es aproximadamente 1,2 veces más ancho que largo, con esos ángulos frontales de 135° que le dan esa forma de diamante tan característica.
Si alguna vez te topas con una en el fondo, esos ángulos son tu pista visual número uno.
4. Adaptaciones de la raya del sur: el genio evolutivo en acción
La evolución es una artista cuando quiere.
Y con la raya del sur, se lució.
Espiráculos: el truco definitivo para respirar bajo la arena
¿Cómo respira un animal que pasa la mitad del tiempo enterrado en sedimento?
Con espiráculos.
Estos orificios, situados justo detrás de los ojos en la parte superior de la cabeza, actúan como una entrada de aire secundaria. Bombean agua con oxígeno directamente a las branquias, que están en la parte ventral.
Resultado: puede estar completamente cubierta de arena y seguir respirando como si nada.
Es como tener un snorkel incorporado.
Camuflaje de nivel Hollywood
La coloración dorsal varía entre gris oscuro, marrón oliva y verde grisáceo, dependiendo del entorno y la edad.
Cuando está quieta en el fondo, es prácticamente invisible.
Su vientre, en cambio, es blanco cremoso con bordes oscuros. Esto se llama contrasombreado, y dificulta que los depredadores la detecten desde abajo cuando está nadando.
Ampollas de Lorenzini: el superpoder eléctrico
En la parte inferior de su cabeza hay miles de poros microscópicos.
Se llaman Ampollas de Lorenzini.
¿Su función?
Detectar los campos eléctricos emitidos por los movimientos musculares de presas enterradas.
Traducción: puede cazar en la oscuridad total y encontrar un camarón escondido a 30 cm bajo la arena sin usar la vista.
Es básicamente Daredevil, pero en versión raya.