1. ¿Qué es la velocidad de ascenso en el buceo?
Definición simple
La velocidad de ascenso en el buceo es la rapidez con la que subes. Nada más. Nada menos.
Pero no es sólo un número en la pantalla. Es la gestión activa de cómo los gases se expanden mientras asciendes.
Diferencia clave: cualquiera puede subir. Pocos pueden hacerlo manteniendo un ritmo constante mientras la física del entorno intenta acelerarte. La velocidad de ascenso es la disciplina de contrarrestar esa aceleración natural mediante ajustes microscópicos en el equipo y la respiración.
La física dicta que, al ascender, la presión disminuye.
Según la ley de Boyle, el volumen de un gas aumenta proporcionalmente a esa caída de presión. Esto se expresa matemáticamente como:
P1 V1 = P2 V2
Donde P es la presión y V el volumen. En la práctica, esto significa que el aire en el dispositivo de control de flotabilidad (BCD) y en los pulmones se expande.
Si no liberas ese aire, te conviertes en un proyectil hacia la superficie.
La velocidad de ascenso es, por tanto, el límite de velocidad que permite al cuerpo eliminar el nitrógeno acumulado sin que se formen burbujas problemáticas en los tejidos.
2. ¿Por qué preocuparse por velocidad de ascenso en el buceo?
Siente el agua
El agua es un medio denso que se comunica con el buceador. No hace falta mirar el ordenador para saber que se estás subiendo demasiado rápido (pero hazlo si tienes dudas); el agua te «avisa».
Y es que existe una relación directa entre la presión, el aire y el movimiento.
Un buceador con buen control siente la ligereza antes de que se convierta en velocidad.
El dominio del ascenso permite percibir esa conexión.
La explicación visual es sencilla: imagina una burbuja pequeña que sube desde el fondo.
A medida que se acerca a la superficie, se hace más grande y corre más.
Tú eres es esa burbuja. Si te apresuras en el ascenso, pierdes la capacidad de reaccionar a los cambios de flotabilidad.
El control total permite detenerse en cualquier punto de la columna de agua sin esfuerzo. Eso es lo que separa a un turista subacuático de un buceador técnico.
¿Subir demasiado rápido? Nah, mejor hagámoslo bien
Subir rápido es un error de novato, pero también de veteranos distraídos.
No es solo una cuestión de seguridad; es una cuestión de estilo y eficiencia.
Cuando se percibe que el ascenso se acelera, el instinto suele ser vaciar todo el chaleco equilibrador de golpe. Error. Eso lleva al efecto «yo-yo».
El ascenso correcto se siente como un avance constante, casi perezoso, donde cada metro ganado se disfruta.
La sensación de «salir disparado como un corcho» es el resultado de no anticipar la expansión.
El buceador experto nota que el traje le queda un poco más holgado o que la respiración le eleva más de lo habitual. Esos son los momentos para actuar.
Mantener un ritmo de ascenso adecuado permite que los tejidos liberen el nitrógeno de forma natural, reduciendo el cansancio post-buceo.