3. La relación con sus anfitriones define qué comen las rémoras
Aquí hay algo que los libros de texto no suelen explicar bien.
La relación de una rémora con su anfitrión no es estática. Cambia. Fluctúa. Depende del contexto.
Los biólogos marinos lo llaman simbiosis fluida, y es una de las características más sofisticadas de estos peces.
Cuando la relación es mutualista
La rémora come parásitos del anfitrión. El anfitrión tiene menos infecciones y más comodidad. Ambos se benefician.
Esto ocurre con frecuencia en tiburones con alta carga parasitaria o en mantas que visitan zonas de limpieza.
Cuando la relación es comensalita
La rémora come restos y viaja gratis. El anfitrión no nota su presencia.
Es el modo por defecto cuando el anfitrión está sano, bien alimentado y la rémora simplemente aprovecha el viaje sin aportar nada especial a cambio.
Cuando la relación roza el parasitismo facultativo
Aquí es donde se complica. En situaciones de escasez alimentaria extrema, se han observado rémoras mordisqueando tejido vivo del anfitrión: mucosa en exceso, bordes de heridas recientes, incluso tejido sano en casos puntuales.
No es el comportamiento habitual. Pero ocurre.
En estos casos la rémora se convierte temporalmente en un parasito facultativo, aunque no lo sea por naturaleza.
Lo que hace esto tan interesante para la biología marina es que demuestra que las categorías rígidas (parasito / comensal / mutualista) no siempre funcionan en la naturaleza. Los animales hacen lo que necesitan hacer para sobrevivir.
Las rémoras simplemente son muy buenas en eso.
4. Diferencias entre qué comen las rémoras de las 4 especies principales
No todas las rémoras se comportan igual. Hay 8 especies y tienen preferencias distintas. Vemos 4 de ellas:
Remora remora. La más conocida. Prefiere tiburones pelágicos grandes. Dieta basada principalmente en restos de presas y ectoparásitos.
Enhenéis nauraste. La más generalista. Se pega a casi cualquier cosa: tiburones, rayas, tortugas, barcos, buceadores. Mayor variedad dietética y más tendencia a la caza autónoma.
Remora australes. Especialista en cetáceos. Se asocia sobre todo a ballenas y delfines. Dieta más orientada a parásitos específicos de mamíferos marinos.
Phtheirichthys lineatus. La más pequeña. Prefiere peces de menor tamaño como hospedadores. Mas plancton, menos restos de grandes presas.
Esta diversidad entre especies es parte de por qué las rémoras como grupo han colonizado prácticamente todos los océanos tropicales y subtropicales del planeta.
5. ¿Cómo cazan las rémoras?
Aquí va un dato que sorprende a mucha gente: las rémoras son cazadoras competentes. No necesitan a un tiburón para comer. Cuando no están pegadas a ningún anfitrión, se espabilan solas.
Y lo hacen bastante bien.
Técnicas de caza activa
Cuando una rémora decide cazar, su comportamiento cambia por completo. De pez relajado pegado a un tiburón pasa a depredador activo en cuestión de segundos.
Sus técnicas incluyen:
Emboscadas cerca del fondo. Se quedan inmóviles entre las rocas o el coral y atacan cuando una presa pasa cerca. Clásico y efectivo.
Persecuciones cortas y explosivas. No son nadadoras de fondo, pero tienen una aceleración notable para distancias cortas.
Aprovechamiento de la confusión. En zonas con mucho tráfico de peces, las rémoras se meten en el caos y cazan oportunistamente.
Velocidad en campo abierto no es su fuerte. Por eso prefieren el elemento sorpresa. Pero cuando la situación lo requiere, son perfectamente capaces de conseguir su propia comida.
Capturas cooperativas en el medio pelágico
Esto es menos conocido, pero igual de fascinante. Se han documentado rémoras realizando capturas cooperativas en aguas abiertas.
Básicamente: varias rémoras coordinan movimientos para acorralar presas pequeñas, como grupos de crustáceos o cardúmenes de peces diminutos. No es tan espectacular como la caza cooperativa de los delfines, pero para un pez que supuestamente solo come sobras, es bastante impresionante.
Lo que esto demuestra es que las rémoras tienen un repertorio de comportamientos mucho más amplio de lo que se suele asumir. No son bichos pasivos. Son oportunistas activos con estrategias de alimentación flexibles.